
El estrés o estado de activación mantenido en el tiempo es uno de los elementos más destructivos de la vida de una persona.
El término estrés como palabra es muy anterior a su uso en ciencias de la salud: los arquitectos la utilizaban para expresar dureza, tensión, adversidad o afección en las estructuras y edificaciones. Posteriormente los físicos utilizan la palabra estrés para hacer referencia a una fuerza o peso que produce determinada resistencia en los materiales, a la tensión o deformación en los mismos.
Cuando se introduce el término estrés en ciencias de la salud se definió como un conjunto de respuestas fisiológicas coordinadas que da el organismo humano ante cualquier forma de estímulo nocivo, incluyendo amenazas.
El término estrés en un principio habla de reacciones inespecíficas del organismo (tienen variaciones dependiendo de la persona) y que habla de los estímulos físicos y psíquicos que están involucrados en el proceso de adaptación. Hay 2 tipos de estrés:
Hoy en día generalizamos el uso de la palabra "estrés", con tendencia a asociarla sólo a los aspectos negativos. Pero entendemos entonces que es cualquier cambio que genere una demanda en el organismo, sea para bien o para mal.
Nuestro organismo busca siempre un equilibrio. Cuando se presenta una situación en el que la demanda es mayor, tenemos que aumentar el trabajo para equilibrar de nuevo, utilizando todos los recursos que tenemos a la mano. Cuando la nueva situación ha sido solucionada el organismo debería volver a un estado de equilibrio.
Las situaciones que pueden ponernos bajo estrés pueden ser:
Las situaciones estresantes tienen la característica de ser novedosas (lo que no conocemos nos genera estrés) o nos falta de información para enfrentar la situación, no son predecibles (si uno puede predecir o tener control de lo que podría pasar hay mayor posibilidad de asumir la situación de mejor forma), son ambiguas (si la información necesaria no es suficiente o no la entendemos puede hacer que le demos un significado diferente a la situación y que nos estresemos), incomprensibles (la desorientación, lo desconocido o lo incomprensible produce más estrés), inminentes, nos faltan habilidades o conductas para hacerle frente y manejar la situación y son duraderas.
El estrés como tal no es malo en sí mismo, en niveles moderados puede ser benéfico. E inclusive se dice que la ausencia de estrés puede ser perjudicial. El estrés ayuda a conservarse alerta, proporcionando la energía requerida para mantener un interés en el ambiente, explorarlo y adaptarlo para lograr ser más productivos. Pero si la respuesta de estrés es muy frecuente, intensa o duradera puede tener consecuencias negativas.
Se ha demostrado que el estrés trae como consecuencias:
Aunque no lo creas, el estrés y las emociones están relacionadas a las alteraciones músculo-esqueléticas. Te explicamos en éste video ésta relación.
Como puedes observar en la imagen de la infografía, los síntomas que nos hacen darnos cuenta de que una persona está estresada son:
Que algo sea estresante no va a depender sólo de la situación, sino también del individuo que la apertura y de cómo está persona residente en capacidad de afrontar el estrés. Está en ti identificar la situación y buscar los recursos que necesita o encontrar ayuda para resolverla.
Esperamos haberte ayudado a aclarar muchas dudas. Tenemos muchos contenidos en nuestro portal acerca del estrés, ¡no te quedes sin revisarlos!
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